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| La Universidad de Zaragoza se ofrece en Internet en un millón de palabras | ||||||||||||||||
| «Nuestra universidad se encuentra a 19 clicks del mundo», dice Enrique G. Cillero, responsable de la empresa de traducción que acaba de culminar la versión en inglés de la página web con todas las titulaciones de la Universidad de Zaragoza. | ||||||||||||||||
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| Fotógrafo:
Guillermo Mestre Enrique G. Cillero en el ático de su oficina de San Miguel con su instrumento predilecto: el ordenador. Al fondo, la basílica del Pilar y sus torres. |
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| ANTÓN
CASTRO. Zaragoza Enrique G. Cillero (Zaragoza, 1963) decidió darle una vuelta de tuerca a su vida. El profesor de inglés, el traductor ocasional de Philip Larkin o del Nobel Seamus Heaney, el poeta de «Un país sin nadie!» (publicado en la colección «La gruta de las palabras» de las Prensas Universitarias de Zaragoza) pensó que debía fundar «un proyecto de letras», que es así como define a su empresa Cillero & De Motta. «Es un trabajo de letras, aunque haya algún ingeniero: nos preocupamos de la palabra de la gente, y nuestro objetivo es la excelencia en traducción. ¿Que cómo se hace? Como un escritor que hace un borrador inicial y luego pule el texto. Primero un traductor hace su versión y luego un experto en la materia, veterinaria, gastronomía o física, lo revisa hasta el último detalle». Cillero & De Motta es una empresa reciente. Cillero, profesor de inglés a tiempo parcial, es su máximo responsable y el encargado de confeccionar los equipos de trabajo, «equipos coherentes por proyecto. También hacemos labores de interpretación: acabamos de participar en unos cursos de formación para el AVE», indica desde su atalaya de la calle de San Miguel, desde la cual contempla una panorámica impresionante de la ciudad. El motivo gráfico de su anagrama es del pintor Pepe Cerdá. «Me gusta mucho su trabajo. Nos vimos, le sugerí que nos encantaría tener un diseño suyo y en un momento nos hizo una obra estupenda, de las que uno se siente orgulloso», dice Cillero. Resume algunos de los proyectos en que ha participado: «Diccionario de cocina japonesa. Ingredientes y cultura» de Richard Hosking (Zendrera Zariquiey, 2000), la página web de Gamesa, una empresa de aeronáutica, la traducción al inglés de la monografía sobre la Aljafería de Pano & Sepúlveda o «las 200.000 palabras de la descripción completa de un proyecto de obra de un hotel, encargadas por AC Hoteles». Asegura que intentan moverse cómo se mueve el mundo y que Internet es básico para ellos: les proporciona una enorme agilidad y proveedores inmediatos para el trabajo más complejo, que puede ser hasta una versión español-chino o viceversa. Un proyecto de ensueño «En realidad, donde mejor nos movemos es en los trabajos de español al inglés y al revés. Internet habla inglés. Y nuestro proyecto estrella lo estamos haciendo así: del español al inglés. Estamos traduciendo la página web de la Universidad de Zaragoza: se trata, nada más y nada menos, de un millón de palabras. El empeño es claro: traducimos y localizamos (es decir, adaptamos a la cultura del país) los programas, contenidos y objetivos de las más de 70 titulaciones que imparte la Universidad de Zaragoza. Lo cual no es nada fácil. Tenemos siete especialistas ingleses e irlandeses con su correspondiente titulación universitaria y un coordinador de búsquedas léxicas. El trabajo no hubiera sido posible sin la buena labor de coordinación de Agustín Urdangarín del Centro de Documentación, y de Rosa Cercós y María Jesús Crespo de Vicegerencia de la Universidad de Zaragoza», dice Cillero. El proyecto, que se prolongó a lo largo de seis meses, está prácticamente concluido; el trabajo, mediante el sistema «interfaces» se volcará en la red y luego se hará una edición en varios volúmenes. Participan Elisabeth Grant (medicina), Rebecca Jowers (dirección de empresas), Brendan Ward (ingeniería), Steve Wilkins (derecho), Martín Douch (humanidades), Willem van der Merwe (ciencias) y Pierre de Villiers (veterinaria). Un lugar en el mundo Así explica Cillero el método de trabajo: primero hay que hacer una selección de expertos, luego se realiza acopio del material, es decir, se documenta, se inicia la confección de borradores, se ajustan los glosarios, se efectúan las consultas léxicas con los expertos («tenemos un responsable léxico por centro facultativo») y se hace una última y finísima revisión. «Así la Universidad de Zaragoza ocupará un lugar puntero en Internet, es decir en el mundo, y pone al alcance del alumno europeo sus programas. Esta es una inversión a largo plazo. Sabemos que nos la jugamos, pero el hecho de saber que el trabajo está expuesto al público nos hace ser más responsables y cuidadosos. Las titulaciones y sus programas son como la casa de la calidad de la Universidad, y es una manera también de vender español en el mundo. Ya tenemos una tienda de traducción en Internet», señala Enrique G. Cillero. Y recalca, como quien busca un titular ingenioso: «Puede decir que la Universidad de Zaragoza está al alcance de todos: a 19 clicks del mundo». Cillero se
muestra entusiasta con la experiencia, dispuesto a romper cualquier tópico.
«¿El traductor, un traidor? Eso era un concepto medieval
que sigue usándose como un tópico, pero yo creo que es posible
hacer un trabajo muy bueno». |
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